
Entonces el Sr. Adelson dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo. Y, así fue, como empezó la trigésima batalla entre las comunidades autónomas de Cataluña y Madrid. Ahora el motivo de controversia gira entorno a la macroinversión que el magnate Sheldon Adelson pretende realizar en nuestro país.
Eurovegas es el proyecto, que según los más afines al mismo, creará miles de puestos de trabajo y potenciará el turismo duramente castigado por la crisis financiera que atraviesa la vieja Europa. Y como esta demostrando la derecha española, nacionalista o no, todo vale para conquistar al considerado 16º fortuna del mundo. Reducciones fiscales, cesión de suelos públicos, bonificación del 95% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, exención de tributos en España de los premiados en el casino, exención de la tasa fiscal sobre juego y el IBI en 10 años, y un largo etcétera de caprichos que nuestros gobernantes están dispuestos a asumir con tal de ganar la pugna. Y es que Artur Mas, de una parte y, Esperanza Aguirre, de otra, se han declarado la guerra, y todo vale para conseguir “el premio”.
Cabe nombrar, los temidos cables de Wikileaks del Departamento de Estado Norteamericano, que revelaron que los beneficios que obtiene el empresario de 78 años en sus casinos situados en Estados Unidos y China, son sospechosos de ser utilizados como blanqueo de dinero y delincuencia organizada. Pero no pasa nada, aquí en España, nunca pasa nada. Y si pasa algo creamos una Ley de Amnistía Fiscal y solucionado. Porque, ¿qué sería de un Estado laico sin la posibilidad del arrepentimiento? Y como penitencia el 10% de “la mentira”.