lunes, 26 de marzo de 2012

El altavoz del manifestante

Obrint Pas es uno de los grupos más representativos
del nuevo rock en valencià. Foto: M. A. Montesinos

La palabra suele ser mejor atendida si llega acompañada de una melodía. El oído es más receptivo y el mensaje se atiende sin esfuerzo y suele calar con más fuerza. La música, a lo largo de los siglos, siempre ha sido un arma perfecta para la reivindicación y la protesta. La carga social que podía tener una letra en ocasiones pasaba desapercibidas a gobiernos y fuerzas represoras, pero era bien entendida por un pueblo ávido de libertad y de unos derechos mínimos para vivir su vida con dignidad.



    A lo largo de los siglos, colectivos como los esclavos negros en América o por los mineros británicos de la Revolución Industrial, los pueblos indígenas oprimidos de Sudamérica o los granjeros golpeados por la Gran Depresión en Estados Unidos se refugiaron en la música para quejarse por las injusticias sociales y reclamar una igualdad. Muchos cantautores, en los tiempos más contemporáneos, han seguido con su tradición. Es el caso de Woody Guthrie, Pete Seeger, Bob Dylan, Víctor Jara, Violeta Parra o Billy Bragg, por citar sólo algunos nombres representativos. En clave más cercana, muchos de estos nombres también han cantado en catalán para reivindicar la igualdad lingüistica y reivindicar la tradición de Els Països Catalans. Es el caso de Ovidi Montllor, Joan Manuel Serrat o Raimon.

  Entroncando con esta tradición han surgido, en la Comunitat Valenciana, una serie de grupos que, mediante la vieja arma de la música, reclaman lo mismo que las anteriores generaciones. Saben que, en esta era tecnológica en la que nos encontramos, ni Internet, ni las manifestaciones, ni las sentadas han podido traspasar las barreras que sí que ha traspasado la música. Ésta ha sido el único elemento de escape para dar a conocer la defensa de los derechos del pueblo. Sus letras son el arma perfecta para luchar a favor del reparto del trabajo y de la riqueza, haciendo un pulso constante a los ajustes del Estado. Es el caso de La Gossa Sorda, de Obrint Pas o Sva-ters, por citar algunos ejemplos. Son sólo una muestra del momento dulce que vive la música en valenciano que en 2010 llegó a grabar más de 70 discos de otros tantos conjuntos, como explica el líder de La Gossa Sorda, Josep Nadal.


     Poco a poco, estas formaciones van ganando público y, lo que es más importante para sus reivindicaciones, espacios donde actuar. Es el caso de La Gossa Sorda que, en las últimas fiestas de la Magdalena, formaron parte del cartel de conciertos de las celebraciones castellonenses. Pequeñas victorias de estos grupos que mezclan, con sabiduría, ritmos de otras latitudes como el ska o el reggae con el sonido de la dolçaina y el tabal.

1 comentario:

  1. Es la única manera de defender y difundir, en cierta manera, las modificaciones y reajustes que sufren nuestros derechos!!!

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