miércoles, 28 de marzo de 2012

Julio Anguita Parrado, José Couso y el control informativo en la guerra

Julio Anguita Parrado fue corresponsal de guerra. Foto: Europa Press

“Los periodistas son los ojos de la sociedad en la guerra y no se les puede matar tan impunemente”
Javier Couso y amigos de José Couso en la ofrenda floral ante el Hotel Palestina (Bagdad).

“Malditas sean las guerras y los canallas que las apoyan. No a la guerra.”
Julio Anguita tras enterarse de la muerte de su hijo.





A un mes de cumplirse nueve años de la muerte en la Guerra de Irak de Julio Anguita Parrado (Córdoba, España, 3 de enero de 1971- Bagdad, Irak, 7 de Abril de 2003) y José Couso (Ferrol, La Coruña, 5 de Octubre de 1965 – Bagdad, Irak, 8 de Abril de 2003) y a colación de la conferencia llevada a cabo por el hermano de José Couso, Javier Couso, en la Universitat Jaume I en esta entrada vamos a tratar del control de la información en la guerra y las circunstancias en la que estos periodistas perdieron sus vidas.

Una de las mayores masacres de periodistas se ha producido en la Guerra de Irak, alrededor de 400 periodistas han perdido sus vidas por el único motivo de ejercer su profesión. Además, cabe destacar que en las guerras actuales el 97 % de las muertes son civiles. Este dato sorprendentemente revela que en un conflicto armado las posibilidades de ser asesinado se disparan como ciudadano del territorio donde se inicia la ofensiva. Datos que ni siquiera las grandes corporaciones periodísticas se atreven a publicar.

A lo largo de la historia, observamos los diferentes métodos empleados por los ejércitos para controlar la información que emana de la guerra. En un principio las guerras las contaban los generales, normalmente los integrantes del bando vencedor, así obteníamos una información subjetiva y desde un punto de vista concreto en la que se escondían lo horrores que se generan en el interior de un conflicto armado.
José Couso, durante la guerra de Irak. Foto: EFE

Aunque el gran cambio en la forma de informar sobre la guerra se dio a raíz de la Guerra de Vietnam. Donde los Estados Unidos dieron vía libre a la entrada de periodistas para que informaran sobre lo que allí ocurría. Más de 700 periodistas eran libres de acceder al campo de batalla, incluso con la ayuda y protección militar necesaria para desempeñar su trabajo. Dichas circunstancias propiciaron que los ciudadanos estadounidenses y del mundo vivieran los horrores de la guerra y conocieran de cerca cuales eran los efectos de la actuación de su ejército y su comportamiento en Vietnam. A causa de esto, el ejército y el gobierno de EE.UU. perdió el apoyo de su población respecto a la guerra. A partir de este momento el ejército tomó medidas para poder controlar la información que se emitía desde la guerra.

Posteriormente, en la Guerra de las Malvinas, se escogieron a 17 periodistas que fueron transportados a un barco militar desde donde no podían elaborar libremente sus informaciones ya que tan sólo recibían los datos que los militares decidían mostrar, además, de aceptar una serie de normas que afectaban a la libre expresión del contenido publicado.

En la 2ª Guerra del Golfo, directamente no se permitió la entrada a primera línea de combate a ningún periodista, dejando supeditada la información únicamente a las imágenes que los militares les hacían llegar a la CNN.

Tras el 11-S, y la denominada Guerra contra el Terrorismo por George W. Bush, ex presidente de los EE.UU. reapareció la figura del embedded-journalist o periodista empotrado. Dicho periodista viaja en igualdad de condiciones, literalmente “encamado” (traducción literal del inglés) con los militares. Esta figura ha sido duramente criticada porque a pesar de que debería mostrar una visión objetiva de lo ocurrido, justamente por el estrecho contacto entre militar y periodista desemboca en una visión deformada de lo verdaderamente ocurrido. Además, dichos periodistas eran sometidos a dos tipos de censura, de un lado la censura directa, ya que se veían obligados a firmar un acuerdo con el ejército que incluía 50 reglas básicas y, por otro lado, la censura indirecta pues los militares sólo mostraban aquella parte de la guerra que “podía ver” el mundo. Asímismo, desde el ejército se advertía que cualquier periodista que estuviese en la guerra y no formase parte de este mecanismo no sería protegido.
Éste método, a primera vista, conseguía conciliar ambos lados de la controversia informativa en la guerra, por una parte, los periodistas podían acceder “libremente” a los sucesos e informar sobre ellos y, por otra parte, el ejército tenía un control sobre aquello que llegaba al periodista.

Sin embargo, en la invasión de Bagdad, además de los periodistas empotrados se encontraban en la ciudad otros periodistas de origen independiente, entre ellos el camarógrafo español José Couso. Pero en la estrategia desarrollada por el ejército estadounidens para invadir la ciudad no era aconsejable que el resto del mundo supiese de las acciones del mismo. Por eso, decidieron acabar con las tres ventanas al mundo, los tres edificios donde se encontraban los periodistas independientes. Dos fueron los periodistas asesinados durante el ataque: Taras Proysiuk, periodista ucraniano de Reuters y José Couso, periodista español independiente.

Un día después, Julio A. Parrado, era alcanzado por un misil iraquí. Dos periodistas españoles muertos en dos días consecutivos. Dos formas diferentes de contar al mundo qué sucedía en la Guerra de Irak. Dos formas diferentes de controlar la información en la guerra.


En memoria de Julio Anguita Parrado y José Couso.


Más info:


WEB JOSÉ COUSO, CRIMEN DE GUERRA, HERMANOS, AMIGOS Y COMPAÑEROS:


WEB DOCUMENTO EL MUNDO SOBRE JULIO ANGUITA PARRADO:


LIBRO: JOSÉ COUSO, LA MIRADA INCÓMODA


LIBRO: JULIO ANGUITA PARRADO, BATALLA SIN MEDALLA

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