El nombre del jugador del Sevilla CF, Pedro Berruezo, entró en la historia negra del fútbol español al ser el primer deportista profesional española que fallecía por muerte súbita sobre un terreno de juego. Pero no fue hasta que otro jugador del Sevilla CF, Antonio Puerta, sufría un paro cardíaco sobre el césped del Sánchez Pizjuán el 25 de agosto de 2007 que la sociedad no se concienzó realmente de este problema. Puerta moría el 28 de agosto de 2007 después de pasar tres días en el hospital tras haberse desmayado mientras disputaba contra el Getafe la primera jornada liguera. El jugador se desmayó en el minuto veintiocho del partido, salió del campo por su propio pie, pero en el vestuario se desvaneció cinco veces más, y cuando ya no volvía en sí, le reanimaron con un desfibrilador y lo trasladaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, donde ya nada se pudo hacer.
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| Puerta después de su primer desvanecimiento |
Después de este caso han venido otros que han abundado en el problema, como el de Dani Jarque, capitán del RCD Espanyol quién no sufrió el paro cardíaco en el campo, pero sí cuando se preparaba en el hotel donde su equipo estaba concentrado en Italia, en pretemporada. El jugador de 29 años murió poco después de ser trasladado al centro médico de Florencia, a causa de una asistolia, la cual consta de la ausencia completa de actividad en el tejido muscular del corazón o miocardio.
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| Iniesta no olvida a su amigo |
En España, también ha habido otros casos, aunque por fortuna no acabaron con el fallecimiento del jugador. Así le sucedió a Miguel García, centrocampista de la UD Salamanca que el 24 de octubre de 2010, durante el partido que su equipo disputaba ante el Betis, se desvaneció sobre el campo y estuvo veinticinco segundos en parada cardíaca. Pero, la rápida actuación de los médicos le permitía salvar la vida.
Y así se podría hablar de un número infinito de futbolistas de élite, en el que en el último lugar se sitúa Piermario Morosini, de 25 años y centrocampista del Livorno italiano de la Serie B. Morosini no fue tan afortunado como Miguel García y no pudo ser atendido de inmediato porque un coche de la policía obstaculizaba el paso de los servicios de urgencia. El medio murió sobre el terreno de juego.


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